Rutas de Semana Santa
La Semana Santa de Sevilla es inabarcable. Excepto el Sábado Santo, en que sólo salen cuatro cofradías, el resto de los días coinciden en la calle entre siete y ocho. Los momentos de belleza y emoción se superponen en el tiempo. Es imposible acudir a todos. Por ello, las rutas que siguen sol sólo una de las muchas posibles propuestas (y probablemente ni siquiera la mejor). Si encuentra algún sevillano que le sirva de guía, o si conoce bastante la ciudad de Sevilla, olvídese de itinerarios, sumérjase en el río humano en que se convierte Sevilla y déjese sorprender por los momentos cofrades que surjan a su encuentro.
En las rutas que hemos elaborados, hemos procurado condensar todos los momentos. Por ello resultan muy ajustados de tiempo, y puede ser que, por falta de tiempo, tenga que saltarse alguna de nuestras propuestas. No se preocupe. En la Semana Santa la importante no es verlo todo, sino disfrutar con intensidad de cada instante que vivamos.
1.- Domingo de Ramos
“El Domingo de Ramos, quien no estrena no tiene manosâ€, dice un refrán muy popular y obedecido en Sevilla. Los sevillanos celebran el arranque de su fiesta mayor vistiendo sus mejores galas y estrenando ropa nueva.
El Domingo se inicia por la mañana, con la misa de palmas, celebrada en todas las iglesias, y que es especialmente solemne en la Catedral. En ella se bendicen las palmas que luego lucirán en los balcones de la ciudad hasta que una nueva la sustituya al año siguiente.
Especialmente emotivo para el sevillano cofrade es el momento de ver el primer nazareno; un nazareno anónimo camino de su cofradía, que nos cruzamos en cualquier calle y que nos anuncia que la Semana Santa ya ha comenzado.
Para comenzar a ver cofradías podemos elegir entre dos opciones: o bien vemos la Paz atravesando el parque, en un bellísimo entorno; o bien vamos a ver salir la Borriquita, una cofradía de especial encanto, pues sus nazarenos son todos niños, lo que la convierte en una suerte de escuela de cofrades. Después, sin prisas, podemos ir a buscar la Hermandad de San Roque por Santa Catalina o San Pedro, y dejar que las viejas parroquias mudéjares sirvan de marco al Señor de Las Penas y la Virgen de Gracia y Esperanza.
Al anochecer, Jesús Despojado atraviesa el Arenal, y por las calles Dos de Mayo o Antonia Díaz, podremos disfrutar del buen trabajo de sus costaleros, al son de marchas procesionales. Junto a ello, en la calle Feria, no debemos dejar pasar en soledad a María Santísima de La Amargura.
Más tarde, entre las Plazas de La Alfalfa y San Pedro, el paso de la Cena, de grandes proporciones, se abrirá camino por las estrechas revueltas de las calles Botero y Salés y Ferré, en maniobras precisas y emocionantes.
En la calle Doña María Coronel no se suelen reunir grandes multitudes, pero, con sus naranjos, sus casas antiguas y los conventos de Santa Inés y de las Hermanas de la Cruz, es un marco lleno de elegancia y sabor para la Hermandad de la Hiniesta.
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