Detrás de Santa Marta, por la Plaza del Salvador, vendrá la Vera Cruz. Su Crucificado, de pequeño tamaño, de estilo gótico, (inusual en una Semana Santa donde domina el Barroco) es la imagen más antigua de las que procesionan en Sevilla, trasladándonos a las formas devocionales de otras épocas.
Las Hermandad del Museo, la más antigua del Lunes Santo, nos ofrece en la medianoche una de las estampas más tradicionales y clásicas de la Semana Santa: su tránsito por el Andén del Ayuntamiento.
3.- Martes Santo
El Martes Santo comienza temprano. La Cofradía del Cerro del Aguila es la más alejada del centro de las que acuden a la Catedral. Debido a su larguísimo recorrido, la Hermandad ha de salir pronto, a media mañana. Acudir a ver como la hermandad hace su salida y recorre las calles del Cerro es una buena oportunidad de ver a un barrio de hondo sabor popular vibrar entero con su Cofradía.
Poco después del mediodía se produce una de las más espectaculares salidas de la Semana Santa, Los pasos de la Hermandad de San Esteban han de atravesar la estrecha ojiva gótica de su iglesia, con un esfuerzo sobrehumano de sus costaleros, especialmente los de la Virgen, que prácticamente han de echarse al suelo. La estrecha calle de San Esteban se abarrota con un a apretada multitud para vivir ese momento.
Tras la salida de San Esteban, podemos acercarnos a la cercana calle Navarros para ver el paso de la Hermandad de San Benito.
Al atardecer, una de las más típicas estampas sevillanas es la de la Hermandad de Santa Cruz recorriendo las hermosas y estrechas calles de su Barrio.
Después, podemos buscar a la sobria y elegante Hermandad de los Estudiantes bordeando los muros del Alcázar y bajando por la calle San Gregorio, camino de vuelta hacia la Universidad.
Las calles de su barrio (San Juan de la Palma, Feria) son un entorno ideal para disfrutar la austeridad de la Hermandad de los Javieres.
Después de la medianoche la Hermandad de la Candelaria atraviesa los Jardines de Murillo. El cortejo, cruzando la espesa vegetación en completa oscuridad, rota sólo por la luz de los cirios, al son de marchas procesionales, convierte ese tránsito en uno de los más populares de la Semana Santa.
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