El Sábado Santo es un día para la nostalgia. Se acaba una semana de intensas vivencias en la calle, y comienza una nueva espera de un año hasta la próxima Semana Santa.
El Sábado Santo es un día lento, tranquilo, melancólico; pero en él aún podemos vivir momentos de gran belleza y emotividad.
Podemos comenzar la tarde alrededor de la iglesia de Santa Catalina, para ver llegar los tres pasos de la Cofradía de la Trinidad, el primero de los cuales, el del Sagrado Decreto, es uno de los dos pasos alegóricos que quedan en la Semana Santa; junto a él, debemos sentir a Ntra. Sra. de la Esperanza.
Después conviene ir con tiempo a la iglesia de San Gregorio y coger un buen sitio para ver la salida del Santo Entierro. El cortejo de esta cofradía es muy peculiar, y merece la pena verlo de cerca. En él, además de sus nazarenos, van nazarenos de todas las demás Hermandades de Semana Santa con sus respectivos estandartes; autoridades civiles y militares y representantes de distintas instituciones sevillanas. El otro paso alegórico que queda en la Semana Santa va en el Santo Entierro: Es el del Triunfo de la Cruz, conocido popularmente como “la Caninaâ€. El paso con la urna del Cristo Yacente va seguido por una guardia de soldados romanos.
Al anochecer podemos ir a la calle Bustos Tavera o a la plaza de San Marcos para encontrarnos con la sobria elegancia de la Hermandad de los Servitas.
Tradicionalmente, la última Cofradía de la Semana Santa en hacer estación de penitencia era la Soledad de San Lorenzo. Por ello, para muchos, la imagen de la Virgen de la Soledad entrando en su parroquia en la medianoche es el broche de oro de la Semana Mayor sevillana.
9.- Domingo de Resurrección.
La Semana Santa tiene un brillante epílogo el Domingo de Resurrección con la Cofradía del Resucitado.
Es muy bella la salida de la Cofradía, en la madrugada del Sábado al Domingo.
Si preferimos esperar al amanecer, puede resultarnos muy emotivo ver los pasos del Señor Resucitado y de la Virgen de la Aurora saliendo de la Catedral.
|
 |
|